Mientras llegaba la Pascua nuestro señor Jesús nos enseñó
sobre el servicio al Reino de Dios. Nos enseñó que no hay distinción entre
quién sirve y quien es servido, entre un jefe y un empleado, un padre y un
hijo, un pobre y un rico. Simplemente hay que hacer su obra sea a uno mayor o
menor. Este ha sido su mandato. Vayamos
con gracia y hagamos su obra, en esta
Navidad sirvamos al desamparado, al enfermo de cuerpo y de espíritu, a los más
necesitados, vamos a servirles con agrado,
con amor y misericordia. Vamos a recordarle a nuestros seres queridos cuánto les amamos. Estemos dispuestos a
perdonar y a pedir perdón por nuestras ofensas.
Deseamos que tengan la primera de la
mejor Navidad que está por venir en cada una de sus vidas.
Para recordar a nuestro maestro les dejamos estos pasajes
bíblicos:
Juan 13:1-17 NTV
Antes de la celebración de la Pascua, Jesús sabía que
había llegado su momento para dejar este mundo y regresar a su Padre. Había
amado a sus discípulos durante el ministerio que realizó en la tierra y ahora
los amó hasta el final. Era la hora de
cenar, y el diablo ya había incitado a Judas, hijo de Simón Iscariote, para que
traicionara a Jesús. Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre
todas las cosas y que había venido de Dios y regresaría a Dios.Así que se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y echó agua en un recipiente. Luego comenzó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: —Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí? Jesús contestó: —Ahora no entiendes lo que hago, pero algún día lo entenderás. —¡No! —protestó Pedro—. ¡Jamás me lavarás los pies! —Si no te lavo —respondió Jesús—, no vas a pertenecerme. —¡Entonces, lávame también las manos y la cabeza, Señor, no solo los pies! —exclamó Simón Pedro. Jesús respondió: —Una persona que se ha bañado bien no necesita lavarse más que los pies para estar completamente limpia. Y ustedes, discípulos, están limpios, aunque no todos. Pues Jesús sabía quién lo iba a traicionar. A eso se refería cuando dijo: «No todos están limpios». Después de lavarles los pies, se puso otra vez el manto, se sentó y preguntó: —¿Entienden lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Les digo la verdad, los esclavos no son superiores a su amo ni el mensajero es más importante que quien envía el mensaje. Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas.
Mateo 25:31, 34-40, 42-46 NTV
Cuando
el Hijo del Hombre venga en su gloria acompañado por todos los ángeles,
entonces se sentará sobre su trono glorioso. Entonces el Rey dirá a los que
estén a su derecha: “Vengan, ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el
reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Pues tuve hambre, y me alimentaron. Tuve sed,
y me dieron de beber. Fui extranjero, y me invitaron a su hogar. Estuve desnudo, y me dieron ropa. Estuve
enfermo, y me cuidaron. Estuve en prisión, y me visitaron”. »Entonces esas
personas justas responderán: “Señor, ¿en qué momento te vimos con hambre y te
alimentamos, o con sed y te dimos algo de beber, o te vimos como extranjero y te brindamos
hospitalidad, o te vimos desnudo y te dimos ropa, o te vimos enfermo o en prisión, y te
visitamos?”. »Y el Rey dirá: “Les digo la verdad, cuando hicieron alguna de
estas cosas al más insignificante de estos, mis hermanos, ¡me lo hicieron a
mí!”. Pues tuve hambre, y no me alimentaron. Tuve sed, y no me dieron de
beber. Fui extranjero, y no me invitaron
a su hogar. Estuve desnudo, y no me dieron ropa. Estuve enfermo y en prisión, y
no me visitaron”. »Entonces ellos responderán: “Señor, ¿en qué momento te vimos
con hambre o con sed o como extranjero o desnudo o enfermo o en prisión y no te
ayudamos?”. Y él responderá: “Les digo la verdad, cuando se negaron a ayudar al
más insignificante de estos, mis hermanos, se negaron a ayudarme a mí”. Y ellos
irán al castigo eterno, pero los justos entrarán en la vida eterna.


